sábado, 10 de enero de 2009

763 muertos/as en Palestina y 3120 heridos/as



En 13 días de ofensiva militar de Israel contra la Franja de Gaza han muerto 763 palestinos y 3.120 más han resultado heridos, dijo hoy un funcionario del servicio médico de Gaza.


Mo'aweya Hassanein, jefe de los Servicios de Urgencias y Ambulancias del Ministerio de Salud palestino, dijo a los reporteros que de los 3.120 heridos, 375 están en condición crítica.

"Muchas personas están desaparecidas, muy probablemente bajo los escombros de decenas de casas destruidas", dijo Hassanein, quien agregó que los 375 palestinos en estado crítico necesitan tratamiento médico urgente.

Cuando pasaron las tres horas de cese unilateral israelí de los ataques por aire y por tierra contra la Franja de Gaza hoy, aeronaves israelíes llevaron a cabo tres ataques y tanques lanzaron al menos cinco proyectiles.

En la ofensiva de hoy murieron 11 palestinos y unos 40 resultaron heridos, dijo Hassanein, quien urgió a las organizaciones humanitarias del mundo a que actúen tan pronto como sea posible para impedir una crisis humanitaria severa y real.

Fuente: http://www.argenpress.info/2009/01/palestina-763-muertos-y-3120-heridos.html

El Salvador también se une a la solidaridad con palestina



Un joven que protestaba el miércoles ante la embajada de Israel en San Salvador por los ataques en Gaza se quitó un zapato y lo lanzó contra los guardias del lugar, que lo esquivaron al estilo del presidente estadounidense George W. Bush en Irak, comprobó
un periodista de la AFP.


Salido de entre unos 200 activistas que protestaban frente a la embajada, un joven que usaba lentes y llevaba puesto un manto tradicional palestino en su cabeza lanzó el zapato a los guardias de seguridad de la sede diplomática ante las carcajadas y aplausos de los demás manifestantes.

La acción del manifestante, del que se desconoce su identidad, recordó a los presentes el par de zapatos que un periodista iraquí lanzó a Bush en diciembre durante una conferencia de prensa en Irak.

Durante la protesta en San Salvador, miembros del Movimiento Popular por la Paz y la Justicia Social alzaron pequeños carteles con leyendas como "Alto al genocidio en Gaza" y gritaron consignas contra Israel.

"El ataque despiadado israelita contra Gaza carece de legitimidad e ignora los llamados racionales a un cese al fuego. Llamamos a un cese al fuego, al establecimiento de condiciones políticas en donde se garantice la seguridad del pueblo palestino y del pueblo de Israel", señaló el Movimiento en un comunicado distribuido durante la protesta.

A la actividad también se sumaron miembros de la Sociedad Palestina de El Salvador, quienes dijeron a la prensa que oraban porque cesen los ataques en la Franja de Gaza.

Tras un par de horas de permanecer ante la embajada, ubicada en un complejo de edificios de oficinas en San Salvador, los manifestantes se marcharon tranquilamente.

La ofensiva israelí en Gaza ha causado centenares de muertos, entre ellos muchos niños, desde que empezó el 27 de diciembre.

Fuente: http://www.laprensagrafica.com/index.php/el-salvador/judicial/10558.html

Venezolanos Marcharon en Solidaridad con Palestina!

Un Genocidio a la Vista de Todos. Israel - Palestina



Por: Homar Garcés (especial para ARGENPRESS.info)


Desde su creación, el Estado de Israel representa un caso único en la historia mundial contemporánea: no posee un pueblo unificado en la historia, en el idioma, en la cultura y en las costumbres y, no obstante, reclama su “derecho legítimo y divino” de ocupar el suelo de Palestina, en una pretensión de recrear el reino del bíblico rey David.

Su población proviene originariamente de diversas latitudes del planeta y, gracias a la Resolución 181 de la ONU, comenzó a usurpar el espacio que, por siglos, venía ocupando históricamente el pueblo palestino, aplicando la tesis que Palestina era un territorio sin gente y los judíos un pueblo sin territorio. De esa manera, el Estado de Israel llegó a apoderarse del 78 por ciento del territorio nacional palestino, siendo el resto Cisjordania y la Franja de Gaza. Desde entonces, el Estado de Israel ha mantenido un acoso permanente y una política militar agresiva en contra del pueblo palestino, siendo éste obligado a sobrevivir en condiciones materiales infrahumanas en lo que constituye un genocidio a la vista de todos, pero que escasamente logra conmover a la opinión pública internacional, dada la manipulación mediática y los intereses geopolíticos que presentan a los árabes como terroristas y fanáticos religiosos.

En la actualidad, los palestinos son víctimas no sólo de una agresión militar desproporcionada y criminal por parte del estado de Israel, sino que ello se complementa con un cúmulo de limitaciones administrativas y jurídicas que les niega su condición inalienable de ciudadanos y, un poco más, sin exageración alguna, de seres humanos, tal como lo pretendieron en su tiempo los nazis-fascistas en Europa con los judíos. De este modo, los palestinos han sido forzados a abandonar la tierra de sus ancestros, convirtiéndose en desplazados y refugiados, cuyo destino incierto pareciera no importarles a los diferentes gobiernos del planeta, así como el reconocimiento de sus derechos nacionales y su legítimo retorno. Tal política de segregación, agresión, etnocidio y genocidio -condenada como sionismo- es, sin embargo, incondicionalmente respaldada por la clase dirigente de Estados Unidos y de sus socios más cercanos, entre ellos, Gran Bretaña, cuyo poder de veto en el seno de la ONU impide acciones más enérgicas e inmediatas de parte de la comunidad internacional. Para Estados Unidos es vital mantener el estado de inestabilidad política en el Medio Oriente, con el Estado de Israel como su punta de lanza, sobre todo, ahora que busca asegurarse el control directo de las fuentes de energía allí existentes y, de paso, la eliminación de la revolución islámica de Irán, principal reducto de resistencia antiimperialista en aquellas latitudes.

Esto último le ha servido de garantía al Estado de Israel para perpetrar sus crímenes de lesa humanidad contra el pueblo de Palestina, rechazando consuetudinariamente todas las resoluciones condenatorias de la ONU y violando descaradamente el derecho internacional con la implementación de su doctrina militar de guerra preventiva contra sus vecinos árabes, sin que haya sufrido una sanción efectiva. Lo que siempre ha omitido la propaganda sionista (con un gran poder de penetración a escala mundial), es que los palestinos vienen muriendo en silencio, privados de comida, de servicios públicos esenciales y de medicinas por culpa del bloqueo a que son sometidos por el Estado de Israel, haciendo de los territorios palestinos verdaderas cárceles (o ghettos) al aire libre. Por ello mismo, debe activarse en todas las naciones un repudio general al terrorismo de Estado aplicado por la dirigencia sionista, de forma que se le impida el genocidio cometido contra los palestinos, lo mismo que descubrir sus verdaderos propósitos anexionistas y desestabilizadores en la región del Medio Oriente. De igual manera, debe permitírsele a los palestinos a existir como nación libre, exigiendo el fiel cumplimiento de las distintas resoluciones promovidas y aprobadas por la ONU, puesto que ésta sería una manera de compensar el sufrimiento secular que vienen arrastrando los palestinos desde 1947.

Gaza es -como alguien lo expresara recientemente en un portal de Internet- la herida que tiene la humanidad, una herida que no parará de sangrar si la indolencia y la complicidad humana siguen manifestándose a favor de la fuerza. Los argumentos esgrimidos por el Estado de Israel en nombre de “la seguridad y contra el terrorismo” no justifican algo semejante, ni antes ni ahora. Para ello es necesario, en palabras de Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nóbel de la Paz, “desarmar la razón armada para romper el círculo que los atrapa de la violencia, la destrucción y la muerte”. Algo difícil, pero no imposible.

FMLN denuncia Asesinatos Políticos!



El Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, FMLN, informa y denuncia ante la opinión pública nacional e internacional que el pasado viernes 09 de Enero, en horas de la noche, en el caserío Minitas, cantón San Juan, municipio de Yamabal, del departamento de Morazán, individuos fuertemente armados segaron la vida de 2 militantes de nuestro Partido; Compañero Maximino Rodríguez, de 26 años y su padre el compañero Delfo de Jesús Rodríguez de 63 años de edad, quien además se destacó como ex combatiente del FMLN.

Los asesinos llegaron a la casa de habitación de nuestros compañeros y sin mediar palabra procedieron a asesinarlos con lujo de barbarie. Fuentes de la Policía informaron a la familia que hay varios sospechosos detenidos. Los restos de los compañeros se encuentran en las instalaciones del Instituto de Medicina Legal de San Miguel. Luego serán trasladados al caserío Minitas y serán sepultados el día Domingo 11, en el municipio de Yamabal. El FMLN ante este nuevo hecho de violencia que enluta a una familia salvadoreña y a nuestro Partido, manifiesta que:

1. Nos preocupa la campaña de amenazas y atentados contra militantes de nuestro Partido y los sectores populares y democráticos de nuestro país, que constituye un severo retroceso al espíritu de los Acuerdos de Paz de 1992.

2. Nos preocupa que asesinatos como estos, queden en la impunidad por la incompetencia y partidización de las entidades a cargo de perseguir el delito.

Frente a esta situación, el FMLN hace un llamado:

* Al Gobierno de la República a conducirse con responsabilidad y no
continuar exacerbando la violencia con campañas de desprestigio contra
nuestro Partido.

* A la Fiscalía General de la República para que investigue de inmediato
este crimen en contra de dos militantes de nuestro Partido. Y lleve ante la
Justicia los autores materiales e intelectuales.

* A la comunidad internacional, a redoblar esfuerzos para exigir que se
respeten los Acuerdos de Paz y las garantías ciudadanas en El Salvador.

Rafael Correa Delgado visita y conmemora el 50 aniversario de la Revolución Cubana




Palabras de Rafael Correa:


Querido Comandante;

General de Ejército Raúl Castro Ruz, presidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros de Cuba, probablemente el compañero Fidel nos esté viendo, así que un inmenso abrazo solidario y latinoamericano para él (Aplausos);

Queridos comandantes, combatientes de esta gesta heroica: la Revolución Cubana, la liberación cubana, el hito más importante en la historia de América Latina en el siglo XX y ejemplo para el planeta entero.

Queridos funcionarios del gobierno cubano; Ministras y ministros y funcionarios del gobierno ecuatoriano que me acompañan en esta visita; Señores representantes de los medios de comunicación social; Queridas hermanas y hermanos cubanos, ecuatorianos, latinoamericanos y planetarios, para todos ustedes un inmenso abrazo:

Hoy, 8 de enero de 2009, cuando, por invitación de la Revolución Cubana estamos presentes en representación del pueblo ecuatoriano y de su Revolución Ciudadana, vale la pena preguntarse: ¿Cuándo comenzó la Revolución Cubana?

¿Quizá el 26 de julio de 1953, cuando Fidel, comandando a la Generación del Centenario, tatuó para la historia el Cuartel Moncada?

¿Fue acaso el 25 de noviembre de 1956, cuando el Granma zarpó de Veracruz con 82 guerrilleros?

¿O mucho antes, la madrugada del 11 de abril de 1895, cuando José Martí y su grupo de patriotas desembarcaron en Playitas de Cajobabo para iniciar la Guerra Necesaria y terminar con el yugo español?

Quizá sea mejor pensar que esta Revolución, esperanza y destino de Nuestra América, empezó en las luchas contra el colonialismo, con el referente mayor de nuestra vocación emancipadora simbolizada por el Libertador Simón Bolívar.

Porque Manuela Sáenz y Antonio José de Sucre; porque José Martí y Emiliano Zapata; porque Eloy Alfaro y Augusto César Sandino; porque Manuel Rodríguez y José Carlos Mariátegui; porque Antonio Maceo y Máximo Gómez, y porque todos los patriotas del continente se consagraron a la liberación de nuestra Patria Grande cobijados por la imagen y la bandera de Bolívar.

Debemos reconocer, entonces, que la Revolución se inició cuando Fidel¼ Raúl, el Che, Haydée, Camilo, y los revolucionarios cubanos siguieron el sendero y las huellas profundas de una lucha histórica.

Seguir esas huellas significaba y significa, en cualquier tiempo, ser honestos, ser transparentes, y decir siempre la verdad, como lo hizo el Libertador, cuando dijo:

"Dichosísimo aquel que corriendo por entre los escollos de la guerra, de la política y de las desgracias públicas, preserva su honor intacto."

Hace cincuenta años, en este mismo sitio, cobijado por el Libertador, Fidel dijo:

"Creo que es este un momento decisivo de nuestra historia: la tiranía ha sido derrocada. La alegría es inmensa. Y sin embargo, queda mucho por hacer todavía. No nos engañemos creyendo que en lo adelante todo será fácil; quizás en lo adelante todo sea más difícil.

"Decir la verdad es el primer deber de todo revolucionario —manifestó Fidel. Engañar al pueblo, despertarle engañosas ilusiones, siempre traería las peores consecuencias, y estimo que al pueblo hay que alertarlo contra el exceso de optimismo.

"¿Cómo ganó la guerra el Ejército Rebelde? Diciendo la verdad. ¿Cómo perdió la guerra la tiranía? Engañando a los soldados.

(...) "Y por eso yo quiero empezar —o, mejor dicho, seguir— con el mismo sistema: el de decirle siempre al pueblo la verdad" —manifestaba Fidel, en este mismo sitio, hace cincuenta años.

Esa antorcha ética, y la mayor devoción por las legítimas aspiraciones del pueblo cubano y del pueblo latinoamericano, permitieron que esta Revolución esté vigente, con altivez, con dignidad, en la defensa de los bienes más preciados que un pueblo persigue: la libertad y la soberanía.

Este pueblo maravilloso, el pueblo cubano, pueblo heroico, le ha enseñado al mundo que la revolución tiene un destino. Que es un proceso del espíritu, que lo forja la voluntad humana y que, una vez en marcha, no encuentra poder capaz de detenerla, por poderoso que se crea.

Hoy, cincuenta años después, ese lejano 1 de enero de 1959, o aquel 8 de enero de hace medio siglo, ya son fechas gloriosas para todos los movimientos revolucionarios del mundo. Pero no lo serían, si el movimiento que desembocó en ella se hubiese concebido simplemente como el momento culminante de la insurrección contra la injusticia, el despotismo y la corrupción.

El combate contra esa injusticia, contra ese despotismo y contra la corrupción es eterno, y no termina jamás.

Es por esto que el 1 y el 8 de enero de hace cincuenta años son gloriosos y son majestuosos, porque a partir de entonces, el pueblo cubano ha instruido al mundo que una revolución se construye desde cada amanecer, y también, a partir de la enseñanza que nos deja cada equivocación.

Este proceso es ejemplar porque fue capaz de conquistar la verdadera independencia nacional, la libertad, la soberanía, y la libre determinación del pueblo cubano.

Este proceso es extraordinario porque logró el restablecimiento de los derechos humanos para todos los cubanos y cubanas. Es el reconocimiento del respeto a la dignidad plena del ser humano como primer derecho constitucional.

La Revolución Cubana hizo realidad la prédica de sus líderes: los cubanos y cubanas saben que ningún compatriota será abandonado a su suerte bajo ninguna circunstancia.

La Revolución Cubana no tiene muertos ocultos en el escaparate de su historia, y jamás practicó ni torturas ni desapariciones.

La Revolución Cubana ha eliminado la discriminación racial y la de la mujer, al tiempo que ha ejercido la defensa de los derechos de la infancia y la amplia protección de los derechos de la familia cubana.

La declaración de Cuba como Primer Territorio Libre de analfabetismo en América, en 1961, sigue siendo un ejemplo para nuestros pueblos, y esa misma convicción convirtió los cuarteles en escuelas, y le dijo a los cubanos: "lean, no crean", democratizando así el acceso al mundo del libro y sus fantasmas.

Cuba multiplicó más de 11 veces el número de médicos. De 6 286 que había en 1958, el país pasó a 72 416 médicos en el 2007, es decir, 1 médico por cada 155 habitantes. Cuba es el país con la mayor tasa de médicos por habitante del planeta, y América Latina ha sido beneficiaria de una política responsable, enraizada en el humanismo y la solidaridad.

Hemos asistido, con orgullo latinoamericano, a la práctica de una política exterior de principios, basada en los pilares del derecho internacional: la igualdad entre las naciones, la libre determinación y el respeto mutuo, así como en la defensa de la justicia social y la dignidad de todos los seres humanos del planeta, en especial, los derechos de los pueblos del Tercer Mundo.

De esta tierra latinoamericana venimos para expresar nuestra más profunda solidaridad con el proceso revolucionario cubano.

Desde la línea ecuatorial, de ese territorio que cobijó las luchas bolivarianas, hemos llegado hasta Ciudad Libertad para expresar nuestro júbilo por estos cincuenta años. Y lo hacemos con la misma convicción que nos llevó a consagrar, en nuestra propia tierra, una de las Constituciones más avanzadas de la América Latina.

Venimos de este continente afianzado y reverdecido por la memoria social que nos permite un ajuste de cuentas con la historia.

Ese ajuste de cuentas empieza por la auténtica reivindicación del pueblo indígena, expoliado, explotado, humillado, ofendido, y, como paradoja, también usado y manipulado. Por eso hoy, el Estado ecuatoriano es plurinacional, es intercultural, y persigue la igualdad en la diversidad, es decir, el más auténtico ejercicio de la verdadera democracia de igual manera con el pueblo afro-ecuatoriano, que como el cubano es tambor y bandera de nuestra Patria.

Hace tantos años, dos demócratas de mi pueblo, Eloy Alfaro y Federico Proaño, fueron destinatarios del homenaje de José Martí.

Alfaro, al decir del Apóstol, era uno de los pocos americanos de creación, y, sus combatientes del litoral, los montoneros, hermanos de los mambises, cimentaron esa tierra ecuatorial que hoy emerge y se levanta.

Sobre nuestro luchador insurgente, Federico Proaño, Martí dijo:

"Para los enemigos del albedrío del hombre, y de su franco empleo en América, Proaño no tenía más que uña y diente. Y su pluma, fina y fuerte, esbozaba de un rasgo, iluminaba de un revuelo, clavaba de un picotazo, se abría, como en dos alas, ante las majestades del hombre y de la Naturaleza."

Y la historia sigue. La Revolución Cubana contó con un mártir ecuatoriano, el periodista y patriota Carlos Bastidas Argüello, asesinado en mayo de 1958 por los sicarios de Batista

A Carlos Bastidas rendimos hoy tributo, por ser digno representante de la altivez y sacrificio de nuestros pueblos (Aplausos).

Y, en homenaje a esta Revolución, cimentada en los más nobles principios decantados a lo largo de la historia de la humanidad: solidaridad, universalidad, unidad, independencia y, sobre todo, dignidad, hoy demandamos y exigimos el fin del criminal bloqueo, etnocidio premeditado por los poderes de siempre (Aplausos), esos mismos poderes que han sometido a la más perversa injusticia a René González, Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Fernando González, patriotas que, quizá como consuelo, y como lo ha dicho Silvio Rodríguez: "debemos comprender que lo que sufren, son los zarpazos de una bestia, contra una luz insoportable" (Aplausos).

Afortunadamente, América Latina no pertenece hoy a ningún imperio.

Los herederos de José Artigas, José de San Martín, Rosa Campuzano, Miguel de Hidalgo, y también de Rigoberta Menchú, Camilo Torres, Leonidas Proaño, Hebe de Bonafini y Chico Mendes, no creemos en el pensamiento único, porque nuestra identidad tiene el rostro de todos y de todas.

Nosotros honramos la esencia de la Revolución Cubana por considerarla trascendental para la evolución de la Humanidad.

Porque consideramos que sus principios son fundamentales para alcanzar el bienestar de nuestros pueblos.

Al honrar esta revolución, repetimos las palabras pronunciadas hace cincuenta años por el Comandante Fidel Castro, palabras que hoy hacemos nuestras:

"Desde ahora, ya se acabaron los agasajos y las ovaciones; desde ahora a trabajar, mañana será un día igual que otro cualquiera, y todos los demás igual, y nos acostumbraremos a la libertad."

Nosotros, desde nuestro Ecuador andino, desde el Guayas y el Chimborazo, desde la patria de Alfaro y Manuelita, nos sumamos a este festejo por la justicia y por la dignidad.

Nosotros, en el mayor ejercicio de la soberanía, denunciamos, como ustedes, una deuda externa ilegítima, ilegal e inmoral.

Para nosotros, socialistas de mente y corazón, la revolución jamás será triste, siempre será una fiesta, porque será el festejo de la igualdad entre hombres y mujeres; porque será el ejercicio de la solidaridad entre los seres humanos y la tierra.

Y así, nosotros festejamos la Revolución Cubana con las palabras del poeta Fayad Jamís:

"Por esta libertad de canción bajo la lluvia, habrá que darlo todo, hasta la sombra y nunca será suficiente".

Con las sombras protectoras de Bolívar y Martí, con esta entrada renaciente de Fidel en Ciudad Libertad y con la memoria del Che, decimos, con dignidad y corazón

¡Hasta la victoria siempre! ¡Que viva Cuba! ¡Que viva Ecuador!

¡Que viva América Latina!

50 AÑOS DE LA REVOLUCIÓN CUBANA…Y el mismo reto de hacer la Revolución




Por Lázaro Barredo Medina

"La tiranía ha sido derrocada. La alegría es inmensa. Y sin embargo, queda mucho por hacer todavía. No nos engañamos creyendo que en lo adelante todo será más fácil; quizás en lo adelante todo sea más difícil."

Eso le dijo al pueblo de Cuba el Comandante en Jefe Fidel Castro el día de su entrada a La Habana el 8 de enero de 1959. Muchos no imaginaron siquiera el inmenso reto que les tocaría vivir.

Bastó que a los pocos días, Fidel comenzará a proclamar el derecho a la autodeterminación en las relaciones con Estados Unidos para que inmediatamente empezaran las agresiones, los intentos de atentados contra su persona y la irritación de los políticos norteamericanos, evidencia de lo cual son los discursos y artículos de la época, como lo prueba el editorial de la revista Time, vocera de los sectores más conservadores, bajo el título: "El neutralismo de Fidel Castro es un desafío para los Estados Unidos".

Ni neutrales podían ser los cubanos frente a Estados Unidos.

El triunfo de la Revolución aquel enero de 1959 significó para la nación cubana la posibilidad real, por primera vez en su historia, de ejercer el derecho de libre determinación. Desde ese momento ni el Presidente, el Congreso ni los embajadores de Estados Unidos pudieron mantener la capacidad de decidir lo que se podía o no se podía hacer en Cuba. Finiquitó la amarga dependencia por la cual los gobernantes norteamericanos y sus embajadores disponían de un poder muchas veces mayor para decidir cosas en Cuba, que el poder real que tenían para tomar decisiones dentro del gobierno federal de los Estados Unidos con respecto a cualquiera de los 50 estados que conforman la unión norteamericana.

Fue precisamente en ejercicio de este derecho que una vez conquistada la plena independencia nacional comenzó de inmediato la aplicación del programa anunciado por Fidel en el juicio del Moncada en 1953 y contenido en su histórico alegato La Historia me Absolverá.

Cuba estableció el régimen económico y social que consideró más justo y estableció un Estado socialista con democracia participativa, igualdad y justicia social.

La economía del país se caracterizaba por esta época por un escaso desarrollo industrial, dependiendo en lo fundamental de la producción azucarera y una economía agrícola concentrada en latifundios, donde los terratenientes controlaban el 75% del total de las áreas agrícolas.

La mayor parte de la actividad económica del país y sus recursos minerales eran regentados por capitales norteamericanos, los que disponían de 1,2 millones de hectáreas de tierra (una cuarta parte del territorio productivo), además de controlar la parte fundamental de la industria azucarera, la producción de níquel, las refinerías de petróleo, los servicios de electricidad y teléfono, la mayor parte del crédito bancario, entre otros. De igual modo, el mercado estadounidense acaparaba aproximadamente el 70% de las exportaciones e importaciones cubanas, siendo los volúmenes del intercambio comercial muy dependientes: Cuba, en 1958, exportaba productos por un valor de 733 millones de pesos e importaba por un monto de 777 millones.

El cuadro social imperante lo caracterizaba un alto grado de desempleo y analfabetismo, las situaciones precarias del sistema de salud, de la asistencia social y del estado de la vivienda de la mayor parte de la población, así como de abismales diferencias en las condiciones de vida entre la ciudad y el campo. Había una alta polarización y no equitativa distribución de los ingresos: mientras en 1958 el 50% de la población disponía sólo del 11% de los ingresos, un minoritario 5% concentraba el 26% de las rentas. Además, la discriminación racial y de la mujer, la mendicidad, la prostitución y la corrupción social y administrativa estaban muy extendidas.

La inaplazable solución a los problemas sociales y económicos más acuciantes de la sociedad cubana sólo podía asumirse con la libre disposición por el pueblo cubano de sus riquezas y recursos naturales, y así, al amparo de la Constitución, que fuera aprobada en 1940 y en correspondencia con las normas del Derecho Internacional, Cuba ejerció el derecho de disponer de esos recursos y asumió las obligaciones derivadas de ello, indemnizando a todos los nacionales de terceros países (Canadá, España, Inglaterra, etc.) con excepción de los nacionales de Estados Unidos, cuyo Gobierno rechazó las disposiciones cubanas y convirtió esta decisión del Estado cubano en un pretexto para desatar una guerra sin precedentes en la historia de las relaciones bilaterales entre dos naciones.

La Revolución no sólo entregó la tierra en propiedad a los campesinos, hasta entonces sometidos a condiciones semifeudales de producción y obligados a vivir en condiciones de extrema pobreza, sino que todos los recursos de que dispuso el país fueron dedicados al desarrollo económico de la nación y al mejoramiento de las condiciones materiales y de vida de la población. Para que se tenga una idea, sólo en la década de los 80, a la construcción de objetivos productivos y obras sociales fueron destinados aproximadamente 60 mil millones de pesos.

El proceso de industrialización llevado a cabo permitió el comienzo de la diversificación económica y productiva. Hasta el inicio de la crisis económica que con la desaparición de la Unión Soviética y del campo socialista europeo entre 1989 y 1991, dimos en llamar Período Especial, en Cuba con la Revolución creció 14 veces la capacidad de producir aceros, seis veces la de cemento, cuatro veces la de níquel, diez veces la de fertilizantes, cuatro veces la de refinación de petróleo (sin contar la nueva refinería de Cienfuegos), siete veces la producción textil, tres veces la del turismo, por mencionar algunas. También se crearon ramas completas e industrias nuevas como la construcción de maquinarias, la mecánica, la electrónica, la producción de equipos médicos, la industria farmacéutica, la industria de materiales de la construcción, la industria del vidrio, la cerámica, entre otras, a lo cual se suman las inversiones que acrecentaron y modernizaron las industrias azucarera, alimentaria y ligera. A ese esfuerzo se suman el desarrollo de la biotecnología y la ingeniera genética y otras ramas científicas.

El país también hizo esfuerzos en el mejoramiento de la infraestructura. La generación eléctrica creció más de ocho veces; la capacidad de agua embalsada aumentó 310 veces, de 29 millones de metros cúbicos en 1958 hoy supera los 9 000 millones de metros cúbicos, hubo una diversificación de carreteras y autopistas, modernización de los puertos y otros. Las necesidades sociales fueron bastante cubiertas, salvo en la vivienda que ha sido el gran problema cubano.

El progresivo crecimiento y diversificación del potencial productivo y la aplicación de un vasto programa social permitieron afrontar la solución del problema del desempleo. En 1958, con una población de 6 millones de habitantes alrededor de una tercera parte de la población económicamente activa estaba desempleada, de ella el 45 por ciento en las zonas rurales, mientras que de unas 200 mil mujeres empleadas, el 70% lo hacia en labores domésticas. Hoy, con 11 millones de habitantes, el número de personas ocupadas supera los 4,5 millones. Más del 40 por ciento de los trabajadores son mujeres y ellas representan hoy más del 60 por ciento de la fuerza técnica y profesional del país.

En 1958, la cifra de analfabetos y semianalfabetos alcanzaba a dos millones de personas. El promedio de nivel escolar entre los mayores de 15 años no sobrepasaba el tercer grado, más de 600 mil niños carecían de escuelas y el 58 por ciento de los maestros no tenían empleo. Sólo el 45,9% de los niños en edad escolar estaban matriculados y la mitad de ellos no asistía a clases, logrando terminar la enseñanza primaria solamente el 6% de los niños matriculados. Las universidades apenas tenían capacidades para unos 20 000 estudiantes.

La esfera educacional recibió una inmediata atención del Estado revolucionario. Lo primero que se desarrolló fue una masiva campaña de alfabetización con la participación de la población. Se construyó una extensa red de escuelas en todo el país y más de 300 mil maestros y profesores se desenvuelven con pleno empleo en ese sector. El promedio de nivel escolar entre los mayores de 15 años es de noveno grado. El 100% de los niños en edad escolar matriculan en las escuelas y el 98% culmina la enseñanza primaria y 91% la secundaria. Uno de cada 11 ciudadanos es graduado universitario y uno de cada 8 habitantes en la Isla tiene nivel de preparación técnico-profesional. Hay 650 000 estudiantes en las universidades en estos momentos y toda la enseñanza es gratuita. Se le garantiza además al 100% de los niños con deficiencias físicas y mentales la posibilidad de prepararse para la vida en escuelas especiales.

La precaria situación de la salud pública en 1958 la caracterizaba una mortalidad infantil que sobrepasaba la cifra de 60 por mil nacidos vivos y la materna un nivel de 118 por 10 mil. La tasa de mortalidad por gastroenteritis era de 41,2 por cien mil y la de tuberculosis de 15,9 por cien mil. En zonas rurales el 36% de la población padecía parásitos intestinales, el 31% paludismo, el 14% tuberculosis y el 13% de la tifoidea. La esperanza de vida al nacer se estimaba en 58,8 años.

La capital del país concentraba el 61% de las camas de hospitales y el 65% de los 6 500 médicos. En el resto de las provincias la cobertura era de un médico por cada 2 378 habitantes y en todas las zonas rurales de la nación existía únicamente un hospital.

Hoy toda la atención de salud es gratuita y Cuba dispone de más de 70 000 médicos para una cobertura de un galeno por cada 194 habitantes y casi 30 000 de ellos están prestando servicios en más 60 países. Se ha creado una red nacional de más de 700 hospitales y policlínicos. Por la masividad de la vacunación (en estos momentos a cada niño se le dota de 13 vacunas) han sido virtualmente eliminadas enfermedades como la poliomielitis, difteria, sarampión, tos ferina, tétanos, rubéola, la parotiditis y la hepatitis b. La mortalidad infantil es de 5,3 niños muertos por mil nacidos vivos y la esperanza de vida es de más de 77 años. También se prestan gratuitamente un conjunto de servicios médicos de avanzada que usualmente en el ámbito internacional no son considerados básicos, como es la atención en salas de terapia intensiva en hospitales pediátricos y de adultos, los servicios de cirugía cardiovascular, servicios de trasplantología, cuidados especiales perinatológicos, el tratamiento de la insuficiencia renal crónica, y los servicios especiales para la rehabilitación física y médica, entre otros.

No fueron tan solo las medidas económicas y sociales el centro de la atención del Estado revolucionario. También lo fueron los esfuerzos dirigidos a establecer la base jurídica interna que posibilitara el ejercicio del derecho a la libre determinación mediante una participación directa de la población en la discusión, análisis y aprobación de las principales leyes del país, donde se destacan la Constitución de 1976, aprobada después por el 97% de los cubanos mayores de 16 años mediante referendo u otras leyes trascendentales como el Código Penal, el Código Civil, el Código de Familia, el Código de la Niñez y la Juventud, el Código Laboral y de Seguridad Social y muchas otras.

De igual forma, la libre determinación del pueblo cubano se expresa en el derecho a defender a la nación frente a la agresión exterior. Hoy más de cuatro millones de cubanos —trabajadores, campesinos y estudiantes universitarios— están organizados en formaciones de milicias y cuentan con las armas en sus áreas de residencia o en sus fábricas y zonas campesinas.

Desde 1959, sin embargo, Cuba ha tenido que hacerle frente a la hostilidad de diez administraciones gobernantes norteamericanas que han pretendido limitarle el derecho de libre determinación mediante agresiones y la imposición unilateral de un criminal bloqueo económico, comercial y financiero.

Es un principio universalmente aceptado de la ley internacional la prohibición de la coacción de un Estado contra otro con el propósito de negarle el ejercicio de sus derechos soberanos. En el artículo 24 de la Carta de las Naciones Unidas se señala que las naciones deberán abstenerse en sus relaciones internacionales de la amenaza o el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado.

Durante los últimos 45 años los Estados Unidos han prohibido todo comercio con Cuba, que incluye alimentos y medicinas; cancelaron la cuota cubana de exportación azucarera, con fuertes sanciones, prohibió a sus ciudadanos viajar a la Isla, prohibió la reexportación desde terceros países a Cuba de productos de origen estadounidense que tengan componentes o tecnología norteamericana; proscribió a bancos en terceros países mantener cuentas de Cuba en dólares o utilizar esa divisa en sus transacciones con la nación cubana; han intervenido sistemáticamente para evitar u obstaculizar el comercio y otorgamiento financiamiento o asistencia a Cuba por gobiernos, instituciones y ciudadanos de otros países y organismos internacionales.

Esas represalias obligaron a Cuba a recomponer en la década de los 60 sus relaciones económicas de una manera estructural al verse obligada por las circunstancias y crear todos sus mercados fundamentales en los países de la antigua Europa del Este, principalmente en lo que fue la Unión Soviética, que obligó al país a una reconversión casi total de toda la tecnología industrial, medios de transporte, avituallamientos, etc.

Después que Cuba perdió sus mercados naturales en Europa del Este, el Gobierno norteamericano recrudeció a partir de 1992 sus medidas de bloqueo mediante la Ley Torricelli, bajo el pretexto de la "democracia y los derechos humanos" para prohibir a subsidiarias de empresas estadounidenses, radicadas en terceros países y sujetas a leyes de esas naciones, la realización de operaciones comerciales o financieras con Cuba (sobre todo en alimentos y medicinas), castigar con la prohibición de entrada a puertos norteamericanos, por 180 días, a buques que transporten mercancías hacia o desde Cuba o por cuenta de Cuba, medidas que por su carácter extraterritorial no sólo perjudican a Cuba, sino que laceran la soberanía de otras naciones y la libertad internacional de transportación.

El 12 de marzo de 1996, el Gobierno de Estados Unidos puso en vigor la Ley Helms-Burton que agrava las relaciones entre ambos países y pretende arrogarse el derecho de sancionar a ciudadanos de terceros países ante cortes norteamericanas, a la vez que determinar su expulsión o denegarles la visa de entrada a Estados Unidos, junto a sus parientes más cercanos, con el propósito de entorpecer el esfuerzo que realiza la nación cubana por recuperar su economía y obstaculizar sus posibilidades de lograr una mayor inserción en la economía internacional. De tal manera, pretende presionar a la población cubana para hacerla desistir de su empeño al derecho a la libre determinación.

Y en los años más recientes, han adoptado el Plan Bush que pretende convertir a Cuba en una colonia, mediante un programa anexionista y una sibilina intencionalidad de intervención bajo el pretexto de la "transición", donde el Departamento de Estado encarga a uno de sus dirigentes la responsabilidad de "gobernador" para cuando desaparezca el Estado revolucionario cubano. Este Plan, por el cual George W. Bush decidió "precipitar el día en que Cuba sea un país libre", recrudece el bloqueo y la presión sobre los cubanos, incluso reprime las relaciones familiares de los cubanos residentes en Estados Unidos, entrega millonarios recursos a los grupos terroristas enclavados en Miami, así como a sus mercenarios subordinados a la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana y promueve fórmulas para desestabilizar el país y redoblar la presión internacional sobre la Isla.

Esa hostilidad norteamericana ha tenido otras connotadas manifestaciones de agresión que van desde la agresión militar por Bahía de Cochinos en 1961, la guerra sucia de las bandas contrarrevolucionarias auspiciadas y fuertemente abastecidas militarmente por la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos, la guerra bacteriológica contra plantaciones agrícolas (caña, tabaco y cítrico), animales (fiebre porcina) y personas (dengue hemorrágico), hasta los planes de sabotajes, bombardeos mediante el uso de avionetas piratas y de atentados contra los principales dirigentes del país.

Es notoriamente público la labor que realizan las organizaciones terroristas en la ejecución de acciones militares contra Cuba desde territorio norteamericano, difundidas y alentadas por los medios de comunicación en Miami, quienes ejercitan un constante reclutamiento de aventureros dispuestos a marchar hacia Cuba como espías y saboteadores y quienes declaran abiertamente que no sienten ningún temor a ser procesados ni condenados por las autoridades estadounidense.

Esa es la causa por la que jóvenes patriotas han tenido que hacer dejación de sus intereses personales para servir a los intereses de la nación, sacrificar incluso a sus familias, e infiltrarse dentro de las filas de esos grupos terroristas para conocer de sus actividades y evitar con esa información el derramamiento de sangre del pueblo cubano y del pueblo norteamericano y estar dispuestos a pagar el precio de la irracionalidad política del Gobierno de Estados Unidos, como sucede hoy con Los Cinco héroes injustamente presos en cárceles norteamericanas por luchar contra el terrorismo.

A ello se suma el fuerte dispositivo militar creado por Estados Unidos alrededor de Cuba y sus constantes actividades que generan tensiones, así como la ocupación ilegal de la Base Naval de Guantánamo en suelo cubano (convertida hoy en una terrorífica prisión), porción territorial arrendada por Cuba por la fuerza a Estados Unidos a principios de siglo y que el Gobierno norteamericano se niega a devolver al pueblo cubano.

A principios de los 90, desaparecida la Unión Soviética, aislada y vilipendiada por la reacción internacional, Cuba soportó el golpe terrible de perder en cuestión de meses el grueso de sus mercados y crecer abruptamente en su producto interno bruto, y probó que brillaba con luz propia y que nunca había sido satélite de nadie, porque pudo soportar esa coyuntura por la extraordinaria prueba de resistencia de la mayoría de la población cubana que ha actuado desde motivaciones auténticas, valores y principios éticos.

La población cubana decidió respaldar consciente y consecuentemente a la conducción política del país, no solamente porque identifican al sistema con su propio interés, sino también por la manera responsable en que el Estado ha asumido la crisis, reorganizó sus fuerzas y ha diseñado una estrategia para buscar las salidas, pese al bloqueo norteamericano y las condicionalidades de sus aliados europeos.

Los sacrificios provocados por esa situación han sido duros, pero han podido ser soportados no solo por los indiscutibles avances sociales logrados, sino también por la confianza depositada en los órganos dirigentes del país y la apreciación de la gente de que su gobierno no era un gobierno decadente ni con crisis en su gestión o carente de estrategias, sino que ha probado que ni aún en las más difíciles circunstancias dejó de tener a la población en el centro de toda su labor.

Han pasado 50 años y el proceso liberador ha llegado hasta aquí en la misma dirección de aquella noche donde Fidel ante la muchedumbre que lo aclamaba en el hasta entonces cuartel general de la tiranía, dijo que quizás en lo adelante todo sería más difícil porque habría que luchar por hacer la Revolución.

Es el reto de esa lucha lo que se mantiene en las actuales circunstancias por desterrar los vicios y enaltecer las virtudes, con el Comandante como soldado de las ideas sirviendo de brújula en la lucha por la libertad y la independencia.

Los enemigos de Cuba apuestan a lo contrario. En este mundo donde la política es una caricatura no pueden entender que esta Revolución en su pensamiento y en su acción es un proceso de continuidad y que el compañero Fidel seguirá siendo el líder de la Revolución de hoy y de mañana, que por encima de cargos y títulos, seguirá siendo el consejero de ideas al que tendremos que acudir siempre, porque Fidel ha logrado trascender la vida política para insertarse como algo íntimo en la vida familiar de la inmensa mayoría de los cubanos.